Cómo reducir riesgos internos en la empresa: vigilancia y prevención del robo hormiga

No solo las amenazas externas deben preocupar a las empresas; a menudo, el enemigo puede estar en casa. El robo hormiga –el hurto sistemático de bienes por parte de empleados o visitantes en pequeñas cantidades– es uno de los delitos más comunes y costosos para negocios de todos los tamaños. Aunque cada sustracción individual parezca mínima, su efecto acumulado puede mermar inventarios, utilidades y morale de la organización. Afortunadamente, una combinación de vigilancia interna estratégica y buenas prácticas puede disminuir drásticamente este riesgo interno. Veamos cómo.
EL IMPACTO DEL ROBO HORMIGA EN LAS EMPRESAS
Para dimensionar el problema: a nivel nacional, el robo hormiga fue el tercer delito más frecuente contra negocios en 2023. Según la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) 2024, más de una cuarta parte (27.2%) de las unidades económicas en México sufrieron al menos un robo hormiga durante 2023, con pérdidas que aumentaron 8.6% respecto al año previo.
En promedio, estas pérdidas representaron $54,451 pesos por negocio en un año.
En ciertos giros, el golpe es aún mayor: estudios indican que hasta el 70% de las mermas en sectores como tiendas de conveniencia, farmacias o restaurantes de comida rápida provienen de robos internos, incluyendo el hormiga. Y no solo las Pymes sufren este mal (aunque el 60% de ellas en CDMX lo han experimentado); grandes corporativos también pueden ver desaparecer insumos, herramienta o mercancía por "goteo". En suma, el robo hormiga es un "pequeño gran problema" que afecta la rentabilidad y no debe ser ignorado.
MEDIDAS DE VIGILANCIA PARA DETECTAR Y DISUADIR EL ROBO HORMIGA
La vigilancia, bien implementada, es la principal aliada para combatir este tipo de hurto interno. Algunas estrategias eficaces incluyen:
Instalación de CCTV estratégico: Colocar cámaras de seguridad en zonas clave –almacenes, áreas de carga y descarga, pasillos poco transitados, puntos de venta y accesos de personal– permite monitorear actividades y tener evidencia visual. Es vital que las cámaras estén bien ubicadas y con la calidad suficiente para identificar conductas sospechosas. Un sistema de videovigilancia moderno, idealmente con analíticos de IA, puede incluso generar alertas automáticas ante movimientos inusuales. Estudios señalan que la implementación de visión por computadora puede reducir hasta un 30% los incidentes de robo hormiga al identificar patrones anómalos.
Monitoreo y auditoría constante: No basta con tener cámaras; hay que vigilarlas. Contar con un centro de monitoreo 24/7 o servicio de monitoreo externo garantiza que siempre haya ojos atentos a las imágenes y alarmas. En Pentágono D&G operamos una central de monitoreo especializada que supervisa en tiempo real las instalaciones de nuestros clientes, de modo que cualquier incidente se detecta de inmediato y se da aviso. Paralelamente, realizar auditorías sorpresivas de inventarios en distintas áreas ayuda a detectar faltantes oportunamente y acotar en qué turnos u horarios ocurren.
Guardias internos encubiertos o rotación de puestos: Una técnica preventiva es utilizar vigilancia encubierta, por ejemplo, asignando guardias vestidos de civil o personal de confianza para mezclarse entre los empleados y observar conductas. Esto suele emplearse en retail, donde existen los llamados "clientes falsos" o supervisores incógnitos en tienda. Otra medida es rotar a los empleados de áreas críticas periódicamente, evitando que una misma persona tenga control absoluto de ciertos inventarios por mucho tiempo. Los guardias de seguridad de una empresa privada también pueden hacer recorridos frecuentes y aleatorios por las instalaciones para disuadir la tentación del hurto.
Control de accesos y pertenencias: Implementar revisiones al salir de áreas sensibles. Por ejemplo, en almacenes o fábricas, establecer puntos de control donde al personal (y a sus bolsas o mochilas) se les inspeccione a la salida de su turno. Esto debe hacerse con respeto y equidad, idealmente aleatorio pero frecuente. Adicionalmente, limitar el acceso solo a personal autorizado en bodegas o cuarto de insumos, mediante tarjetas electrónicas o llaves registradas, dificulta que alguien sin permiso merodee donde no debe.
Tecnología de marcado y rastreo: En ciertas industrias, se utilizan sistemas como etiquetas RFID en mercancías, que disparan alarmas si alguien intenta sacarlas indebidamente. También software que controla el inventario en tiempo real puede señalar discrepancias inmediatamente. La inversión en estas tecnologías suele justificarse con creces al frenar las fugas hormiga.
CULTURA ORGANIZACIONAL Y POLÍTICAS ANTI-HURTO
La vigilancia física y tecnológica debe complementarse con medidas de cultura empresarial. Educar a los colaboradores sobre las consecuencias del robo hormiga es importante. Muchos empleados pueden minimizar este acto ("llevarse lápices, comida o pequeñas cosas no es tan grave"), por lo que campañas internas claras deben recalcar que es una falta de ética y una causal de despido e incluso acción legal. Compartir estadísticas de cuánto pierde la empresa por estos robos y cómo afecta eso a todos (menos utilidades, menos oportunidades de crecimiento) puede crear consciencia.
Establecer una política de cero tolerancia al robo interno, comunicada desde la inducción, marca la pauta. Asimismo, fomentar vías anónimas de denuncia (por ejemplo, un buzón confidencial o línea ética) para que empleados honestos reporten sospechas de compañeros, ayudará a identificar a los infractores. Es clave, eso sí, que cuando se detecte a alguien robando, la empresa actúe con firmeza y justicia: separación inmediata y, si es procedente, denuncia penal. Al correr la voz de que "a fulanito lo despidieron por eso", se envía un mensaje disuasorio al resto.
RH y seguridad deben trabajar de la mano en estos temas. Incluso se pueden ofrecer incentivos por buen comportamiento, reconociendo a áreas o equipos que mantengan cero incidentes de pérdidas por un periodo determinado, reforzando así la conducta honesta.
EL ROL DE UNA EMPRESA DE SEGURIDAD PRIVADA EN LA PREVENCIÓN DEL ROBO HORMIGA
Si bien la prevención del robo hormiga es un esfuerzo multidisciplinario, apoyarse en un servicio de seguridad corporativa profesional puede marcar una gran diferencia. Empresas como Pentágono D&G ofrecen soluciones integrales: desde la instalación y monitoreo de cámaras, hasta la asignación de guardias dedicados a la vigilancia interna. Podemos realizar estudios de vulnerabilidad para identificar dónde y cómo podría estar ocurriendo robo hormiga en tu negocio, y diseñar junto con tu equipo planes para atajarlo.
Nuestra experiencia con diversos clientes –incluyendo retail e industrias donde el robo hormiga era un dolor de cabeza– nos ha permitido desarrollar tácticas efectivas. Por ejemplo, en coordinación con una cadena logística, implementamos controles de salida y un sistema de doble verificación en almacenes que redujo las pérdidas mensuales notablemente. En oficinas corporativas, nuestros guardias realizan inspecciones discretas de áreas comunes fuera de horario laboral, detectando conductas indebidas que escapaban al personal interno.
Además, Pentágono D&G cuenta con tecnología avanzada: cámaras con analítica inteligente, sistemas de control de acceso digitales y software de rastreo de activos. Combinando esto con guardias capacitados en detección de robos hormiga, proporcionamos una capa extra de seguridad que libera a tus mandos internos de esa carga.
CONCLUSIÓN
No dejes que las pequeñas fugas hundan el barco: El robo hormiga puede parecer un goteo, pero a la larga equivale a una tubería rota en tus finanzas. Ponle un alto con ayuda profesional. Contáctanos en Pentágono D&G para evaluar gratuitamente la seguridad interna de tu empresa. Te ayudaremos a implementar medidas de vigilancia y control que protejan tu inventario y capital humano. Recuerda, una empresa segura desde adentro es una empresa más sólida y rentable. ¡Juntos podemos frenar el robo hormiga antes de que siga haciendo de las suyas!